Las rasquetas se utilizan para conseguir el arranque de finísimas virutas, lo que no siempre es posible con un cepillo convencional o incluso con un papel abrasivo. Resultan especialmente útiles para el suavizado de las zonas con fuerte entrelazamiento de las vetas, susceptible de provocar un desperfecto si se utiliza un cepillo, y en chapados vulnerables dado su pequeño espesor. Son más fáciles de controlar que un cepillo, y puede dárseles la forma apropiada para trabajar en esquinas o molduras.

Las rasquetas consisten en una fina lámina de acero que corta con la rebaba no con el filo, a diferencia de los cepillos. La rebaba se consigue con una lima y un afilador, pero se requiere cierto cuidado para mantener la rasqueta en buenas condiciones, ya que solo cortará bien si el filo se mantiene firme y a escuadra.

– Rasqueta de ebanista: Es la versión más común. En su forma más simple consiste en un rectángulo de acero normalmente de unos 10×5 cm.

– Rasqueta para molduras o de cuello de cisne: Es una variante de la rasqueta de ebanista y se fabrica en una gran ariedad de formas, combinando perfiles y radios.

– Espátula de pintor: Existen otros tipos de rasquetas de con mango, de uso muy frecuente en decoración.

– Rasquetas ajustables: Tienen un mango que sujeta la hoja y permite que el acero se desgaste hasta el final.

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