La industria del mueble acostumbra a clasificar los muebles en dos tipos fundamentales: blandos y duros. Dicho con otras palabras: muebles más o menos blandos al tacto, como butacas y sofás tapizados; y muebles duros, como mesas y cómodas, fabricados únicamente con materiales rígidos y a los que suele darse el nombre de muebles de «cajón».

Pese a que la palabra «cajón» hace referencia originariamente a receptáculos, entre los profesionales se ha ampliado su acepción para dar cabida a mesas, escritorios, cómodas e incluso sillas de madera no tapizadas. Entre uno y otro tipo hay bastantes coincidencias. Nosotros vamos a considerar los muebles desde el ángulo de la función a que se destinan: sofás, sillas y camas para ofrecer un apoyo al cuerpo; mesas y escritorios para comer, trabajar u jugar; muebles destinados a guardar cosas.